Tratamientos

Frenillo lingual corto: cuándo operar y terapia posterior

¿Qué es el frenillo lingual?

El frenillo lingual es esa membrana fina que une la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. Todos tenemos uno. El problema aparece cuando este frenillo es demasiado corto, demasiado grueso o se inserta demasiado cerca de la punta de la lengua, limitando su movilidad. Es lo que técnicamente llamamos anquiloglosia.

Llevo más de 17 años evaluando y tratando pacientes con frenillo lingual corto, desde bebés recién nacidos hasta adultos, y hay algo que quiero dejar claro desde el principio: no todos los frenillos cortos necesitan cirugía, pero todos necesitan una valoración adecuada por parte de un profesional.

¿Cómo afecta un frenillo corto?

La lengua necesita moverse con libertad para realizar correctamente tres funciones esenciales: succionar, tragar y hablar. Cuando el frenillo restringe esa movilidad, las consecuencias varían según la edad y la gravedad de la restricción.

En bebés: problemas con la lactancia

Un frenillo corto puede ser la causa de:

  • Dificultad para el agarre al pecho: el bebé no puede abrir suficientemente la boca ni colocar la lengua bajo el pezón para crear el vacío necesario.
  • Tomas largas y agotadoras: el bebé se cansa porque tiene que hacer un esfuerzo excesivo para extraer la leche.
  • Pérdida de peso o ganancia insuficiente: al no alimentarse eficientemente.
  • Dolor y grietas en el pezón de la madre: por un agarre inadecuado.
  • Ruidos de chasquido durante la toma: señal de que se rompe el vacío repetidamente.
  • Gases y cólicos: por ingesta excesiva de aire durante las tomas.

Es importante que la valoración del frenillo en bebés la realice un profesional con experiencia, ya que no siempre es visualmente evidente. Hay frenillos posteriores (submucosos) que restringen la movilidad sin ser fáciles de ver.

En niños: problemas de habla y alimentación

A medida que el niño crece, un frenillo corto no tratado puede provocar:

  • Dificultades de articulación: los fonemas que más se ven afectados son aquellos que requieren que la lengua suba al paladar o vibre:

    • /rr/ (erre múltiple): es el más afectado. La lengua no puede vibrar contra el paladar con la rapidez necesaria.
    • /r/ (erre simple): dificultad para el contacto rápido de la punta lingual con el paladar.
    • /l/: requiere que la punta de la lengua contacte con la zona alveolar, detrás de los dientes superiores.
    • /s/: puede producirse un sigmatismo por la posición compensatoria que adopta la lengua.
    • /t/, /d/, /n/: en casos más severos, incluso estos fonemas alveolares se ven comprometidos.
  • Deglución atípica: al no poder elevar la lengua al paladar, el niño desarrolla un patrón de deglución con empuje lingual anterior.

  • Dificultad para lamer: algo tan sencillo como lamer un helado o lamerse los labios puede ser difícil o imposible.

  • Problemas con ciertos alimentos: dificultad para mover el bolo alimenticio dentro de la boca, para limpiar restos de comida de los dientes o para masticar alimentos fibrosos.

En adultos

Los adultos con frenillo corto no diagnosticado pueden presentar:

  • Articulación imprecisa, especialmente de /rr/ y /l/.
  • Fatiga al hablar durante períodos prolongados.
  • Tensión cervical y mandibular compensatoria.
  • Deglución atípica y sus consecuencias (problemas dentales, tensión cervical).
  • Dificultades con instrumentos musicales de viento.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía del frenillo (frenectomía o frenotomía) no siempre es necesaria. La decisión depende de varios factores:

Se recomienda cirugía cuando

  • El frenillo está causando problemas funcionales claros: dificultades en la lactancia, problemas de habla que no mejoran con terapia, deglución atípica severa.
  • La restricción de movilidad es significativa: la lengua no puede elevarse hasta el paladar, no puede protruirse más allá de los labios o no puede lateralizarse adecuadamente.
  • La terapia miofuncional sola no es suficiente para alcanzar la movilidad necesaria.

No se recomienda cirugía cuando

  • El frenillo es corto pero no produce limitaciones funcionales significativas.
  • El habla y la alimentación son normales.
  • La movilidad lingual es adecuada para las funciones orofaciales.

En mi experiencia, lo ideal es que la valoración la haga un equipo formado por logopeda y cirujano (generalmente otorrinolaringólogo, cirujano maxilofacial u odontólogo especializado). La logopeda evalúa la funcionalidad y el cirujano valora la anatomía.

La cirugía: qué esperar

La frenectomía es una intervención sencilla y rápida. En bebés, la frenotomía (un simple corte del frenillo) se realiza en pocos segundos, generalmente sin anestesia o con anestesia tópica. El bebé puede mamar inmediatamente después.

En niños mayores y adultos, la frenectomía suele hacerse con anestesia local y puede requerir algún punto de sutura. La recuperación es rápida: unas molestias leves durante unos días que se manejan con analgésicos habituales.

Algunas intervenciones se realizan con láser, lo que reduce el sangrado y las molestias postoperatorias. Tu cirujano te indicará la técnica más adecuada para tu caso.

La terapia logopédica: antes y después de la cirugía

Aquí es donde quiero hacer especial hincapié, porque es algo que a menudo se pasa por alto: la cirugía sola no es suficiente. Cortar el frenillo libera la lengua, pero no le enseña a moverse correctamente. Es como si te quitaran una escayola del brazo: tienes libertad de movimiento, pero los músculos están débiles y necesitan rehabilitación.

Terapia prequirúrgica

Cuando es posible, recomiendo hacer algunas sesiones de terapia miofuncional antes de la cirugía. Los objetivos son:

  • Que el paciente sea consciente de los movimientos que su lengua no puede hacer (para que después de la cirugía pueda apreciar la diferencia).
  • Fortalecer la musculatura lingual dentro de lo que la restricción permita.
  • Preparar los ejercicios que se trabajarán intensivamente tras la intervención.

Terapia postquirúrgica

Es la fase más importante y la que determina el éxito a largo plazo. Los objetivos son:

En las primeras semanas:

  • Ejercicios de movilidad para evitar que se forme tejido cicatricial restrictivo (una de las principales causas de recidiva).
  • Estiramientos suaves de la zona intervenida según las indicaciones del cirujano.
  • Movimientos de elevación, lateralización y protrusión lingual.

En las semanas y meses siguientes:

  • Fortalecimiento muscular progresivo.
  • Reeducación de la posición lingual en reposo: la lengua debe aprender a “vivir” en el paladar.
  • Reeducación de la deglución si existía deglución atípica.
  • Trabajo articulatorio: corrección de los fonemas afectados (/rr/, /r/, /l/, /s/).
  • Automatización de los nuevos patrones.

¿Cuánto dura la terapia?

La duración depende de la edad, la severidad y los problemas asociados. Como orientación:

  • Bebés: la terapia postquirúrgica se centra en ejercicios que los padres realizan en casa y seguimiento periódico. Suele resolverse en pocas semanas.
  • Niños de 4 a 8 años: el tratamiento completo (terapia miofuncional + corrección articulatoria) suele durar entre 4 y 8 meses.
  • Adolescentes y adultos: puede llevar de 6 a 12 meses, ya que los patrones compensatorios están más arraigados.

La importancia de no esperar

Una creencia que todavía me encuentro con frecuencia es la de “ya se le estirará” o “cuando sea mayor se le corregirá solo”. El frenillo no se estira con el crecimiento. Si un niño de 3 años tiene un frenillo que restringe la movilidad de la lengua, ese mismo frenillo seguirá restringiéndola a los 6, a los 12 y a los 30 años.

Mientras tanto, el niño habrá desarrollado patrones compensatorios que serán cada vez más difíciles de corregir: deglución atípica, articulación incorrecta, posibles alteraciones dentales. Intervenir a tiempo evita que estos problemas secundarios se consoliden.

¿Crees que tu hijo puede tener el frenillo corto?

Si tu hijo tiene dificultad para pronunciar la /rr/, la /l/ o la /s/, si come con dificultad, si tiene la lengua en forma de corazón cuando la saca, o si sospechas que algo no va bien con su frenillo, lo mejor es hacer una valoración. En una sesión puedo evaluar la movilidad lingual, la funcionalidad del frenillo y determinar si es necesario derivar al cirujano o si podemos trabajar solo con terapia.

Recibo pacientes en mi consulta de Segovia, y muchas familias se desplazan desde Madrid porque prefieren un tratamiento especializado y personalizado.

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